Mindfulness: atender nuestras necesidades

  1. foto

Desde hace algún tiempo, el término Mindfulness está presente en un gran número de publicaciones y entrevistas que encuentran eco en las redes sociales y los medios de comunicación.

La práctica de Mindfulness conjuga diferentes elementos que proporcionan a la persona herramientas para entender el funcionamiento de su mente, tanto en los aspectos más cognitivos como los más emocionales, y descubrir nuevas formas de actuar, más eficaces para las circunstancias de su vida.

Nuestro sistema de vida somete al organismo (sistema nervioso, inmunológico, endocrino, cardiovascular, muscular) a una constante tensión que termina por desgastar nuestros recursos y amenaza la salud y el bienestar propio y de las personas que nos rodean.
Es precisamente esta necesidad de disponer de recursos para poder equilibrar los niveles de estrés lo que hace de la práctica de Mindfulness un tipo de intervención especialmente adecuada en nuestros días.

Desde los primeros programas diseñados en el Hospital de la Universidad de Massachussets por el Dr. Kabat Zinn para atender el estrés y la gestión emocional de los pacientes crónicos, las intervenciones haciendo uso de la práctica de Mindfulness se han multiplicado a diferentes ámbitos, más allá, de la propia salud (educación, organizaciones) con resultados muy prometedores, siempre, claro está, que la persona se comprometa con la práctica. Uno de los aspectos fundamentales del éxito radica en el compromiso que la persona adopta una vez que descubre que dispone de la capacidad de decidir qué actitud tomar ante lo que le sucede.

A día de hoy pocos aspectos de la salud (tanto física como mental) no disponen de un apartado en el que obtener beneficios cuando la persona se involucra en su propio bienestar. Una vez la persona incorpora la práctica de Mindfulness de forma habitual los resultados pueden observarse a diferentes niveles: mejora de los niveles de ansiedad, previene el riesgo de recaídas en la depresión, ayuda a sobrellevar la carga de una enfermedad crónica, fortalece el sistema inmunológico, mejora la calidad del sueño, modula la presión sanguínea, etc. La práctica continuada cambia la estructura del cerebro lo que repercute en la gestión emocional y la capacidad de atención.

No obstante los beneficios, la persona puede encontrar dificultades a la hora de introducir la práctica de Mindfulness en su vida diaria. La práctica ha de convertirse en un hábito para que los beneficios se produzcan. Los programas de Mindfulness son muy atractivos sin embargo, el ritmo de vida de muchos de los participantes puede alejarles de esta disciplina mental. Por esa razón resulta muchas veces interesante disponer de alternativas para poder seguir practicando: la meditación con un grupo, los retiros urbanos, la búsqueda de nuevos recursos en los que seguir explorando ayudan a mantener el compromiso y refuerzan los resultados.

PRÓXIMOS PROGRAMAS
Curso de profundización
Programa de Mindfulness y gestión del estrés