La meditación ralentiza el envejecimiento cerebral

  1. BrainWaves

De un tiempo a esta parte se han multiplicado los estudios científicos que confirman los beneficios de la meditación en el área de la salud y el bienestar, y más específicamente como estrategia para prevenir el envejecimiento cerebral.

Un estudio reciente efectuado por el Departamento de Neurología de la escuela de Medicina de UCLA (1) ha demostrado que el cerebro de las personas que meditan de forma regular comparado con no meditadores, era casi una década más joven. El estudio se centra en el análisis de las imágenes cerebrales de los participantes, todos ellos con una edad media de 51,4 años. Teniendo los meditadores una experiencia de 20 años de meditación como media.

Para estimar la edad cerebral se utilizó el BrainAGEindex, una medida que traduce patrones multidimensionales de envejecimiento cerebral en una sola puntuación que representa la diferencia entre la edad cerebral estimada de un individuo y la edad cronológica.

Hasta hace relativamente poco subsistía la idea de que el proceso de envejecimiento estaba automáticamente ligado a la perdida de tejido conectivo y, en consecuencia, a una disminución del tamaño del cerebro, lo que tenia consecuencias en la memoria, la regulación emocional, la función ejecutiva. Estudios como el que presentamos nos abren las puertas a una nueva comprensión de los procesos de envejecimiento más ligados a una variabilidad de factores, algunos de los cuales dependen directamente de nuestro control como es el tiempo que decidimos invertir en mantenernos activos, motivados, con ganas de seguir aprendiendo, que es en definitiva lo que nos proponen las prácticas de meditación.

La práctica de la meditación puede ayudar a minimizar los efectos de la edad en el cerebro. Según muestran los resultados obtenidos en este estudio, es precisamente en las regiones que pueden verse más afectadas por la edad, donde los meditadores expertos presentan mayores concentraciones (más volumen) de tejido conectivo.

Aunque los mecanismos que subyacen a estos cambios no han sido totalmente investigados, las hipótesis apuntan fundamentalmente a dos vías: en primer lugar, la atención focalizada y la concentración que se desarrolla en las diferentes formas de meditación podrían estimular el crecimiento de las estructuras neuronales y promover una mayor conectividad y eficiencia dentro de las redes neuronales. Por otra parte, la meditación y la práctica de Mindfulness, favorece la reducción de los niveles de estrés crónico. El estrés crónico está relacionado con los procesos de inflamación del cerebro y la reducción de la actividad de los telómeros (protectores de los cromosomas, indicadores de la edad biológica).

A diferencia de algunos hábitos que favorecen la pérdida de capacidades: pasar largas horas delante del televisor, aislamiento, falta de motivación hacia actividades que representen un reto intelectual, falta de actividad física, alimentación poco adecuada, … la práctica de Mindfulness favorece el entrenamiento de nuestros circuitos neuronales y nos prepara para vivir la vida desde una nueva consciencia, menos reactiva, más amable hacia nosotros mismos, lo que tiene efectos muy positivos para mantener activos los mecanismos de plasticidad neuronal y reducir los niveles de estrés de nuestras vidas.

(1) http://www.neuro.uni-jena.de/pdf-files/Luders-NI16.pdf

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