CUIDAR DE NOSOTROS MISMOS

  1. compassion

Atender nuestras propias necesidades suele ser una cuestión controvertida. A medida que como individuos adultos iniciamos nuestro periplo vital, la vida se va complicando y nos faltan horas para poder dar respuesta a todas las demandas que surgen: el trabajo, la familia, la casa, los amigos, etc. ¿Dónde encontrar tiempo suficiente para nosotros, para atender nuestras necesidades?
No disponer de espacios para cuidar de nosotros nos lleva la mayoría de las veces a desarrollar sentimientos negativos sobre nuestra vida, nos hace que seamos cada vez más exigentes, más críticos e incluso más inflexibles hacia aquellos a los que intentamos atender.
Culturalmente el autocuidado se relaciona con aspectos hedonistas: vacaciones, masajes, compras, ver las series de moda … No obstante, aunque estas fórmulas puntualmente pueden darnos satisfacción, la mayoría de las veces nos generan expectativas poco realistas porque no están siempre a nuestro alcance y pueden terminar por producirnos una mayor frustración.
Lo que sí está plenamente a nuestro alcance es el autocuidado de nuestros hábitos mentales. Requiere apenas unos minutos al día y nos permite fortalecer nuestras capacidades más humanas: la ternura, la compasión, el agradecimiento, el reconocimiento, la curiosidad. Se trata de un ejercicio que comporta un entrenamiento. Igual que cuando nos proponemos ir al gimnasio para fortalecer nuestro cuerpo, pero en esta ocasión, podemos hacerlo en cualquier momento de nuestros ajetreados días:

  • Dedicar unos minutos diarios a la meditación
  • Antes de ir a dormir, dedicar unos momentos para recordar tres situaciones del día por las que nos podemos sentir agradecidos
  • Empezar el día con una actitud de curiosidad por lo nuevo que nos pueda aportar
  • Saborear con todos nuestros sentidos una pieza de fruta, una taza de té, una comida, etc, con agradecimiento hacia todos aquellos seres que han facilitado que dispongamos de ese momento.
  • Dedicar unos minutos a una actividad física que permita que nuestro cuerpo mantenga su flexibilidad y tono.
  • Observar nuestras emociones para reflexionar sobre la información que nos aportan de nosotros mismos.

El paradigma mente-cuerpo ha demostrado la importancia de nuestros pensamientos y emociones para la salud y el bienestar personal. Cuidar de ellos, disponer de unos momentos para conectar con nuestros valores, nos permite recuperar nuestras energías para poder dar respuesta a las demandas diarias, desde la calma y la amabilidad, desde nuestra propia esencia, más allá de los imperativos y los “debería..”. De esta manera, es posible establecer una auténtica relación de compasión con nosotros mismos, con la que es posible generar nuevo sentido para nuestra vida y seguir creciendo como personas.

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