Estrés, diestrés y “burnout”

estres 

¿A que llamamos estrés?

El estrés es un mecanismo natural que permite al organismo reaccionar rápidamente ante un estímulo que se percibe amenazante o una situación desconocida. Para hacer frente a las demandas externas se producen una serie de cambios físicos, biológicos y hormonales que exigen un sobre-esfuerzo del organismo, pero que ayudan a resolver de manera puntual la demanda que afronta. Desde este punto de vista, el estrés es un fenómeno adaptativo que ha contribuido a la supervivencia del ser humano y facilita un adecuado rendimiento en las actividades que realiza. El porqué un  mecanismo adaptativo se ha convertido en un serio problema de salud, de proporciones cada vez más devastadoras, se debe fundamentalmente a su cronicidad.  En nuestra sociedad, la forma como hemos sido entrenados para abordar los problemas, únicamente desde el plano mental, nos aboca a situaciones de estrés cada vez más insostenibles.  En especial, en aquellas profesiones en las que el alto nivel de responsabilidad hacia los otros (profesionales de la salud, de la educación, de los servicios sociales, etc) y la falta de medios para atender todas las demandas no dejan espacio para la libertad personal y el desarrollo.  En casos extremos hablamos de síndrome de burnout o de desgaste que provoca un gran malestar a las personas que lo padecen y una gran desvinculación emocional hacia su labor. Se definen dos componentes básicos del estrés:

  • Agentes Estresores

    o causas

    • Causas externas:  las circunstancias diarias a las que hay que enfrentarse en un mundo que cambia con mucha rapidez ( exámenes, competitividad laboral, crisis familiares como divorcio, cuidadores, muerte de un ser querido, etc.)
    • Pero también pueden generarnos estrés, y afectarnos intensamente, causas internas, tanto las que son consecuencia de la interacción psicosocial como las que son fruto de nuestras propias emociones.

    No se trata necesariamente de eventos importantes, sino en la mayoría de los casos se produce un efecto acumulativo puede superar el límite de nuestras capacidades.

  • La Respuesta

    que cada individuo da al Estresor

    • Cada persona, en función a la evaluación que realiza sobre el estresor, reacciona bien de manera adaptativa si considera que tiene los recursos para poder hacer frente a la situación o, por el contrario, de forma desadaptativa, cuando siente que no tiene el control sobre lo que está sucediendo.
    •  A su vez, esta respuesta se ve también afectada por el nivel general de salud y bienestar del individuo. Una persona que está siempre agobiada, que duerme poco y no come de manera equilibrada, probablemente disponga de menos recursos para afrontar situaciones difíciles.

¿Cómo se manifiesta?

No todo estrés es negativo. De hecho un cierto grado de tensión es el que permite que se puedan acometer nuevos retos. Sin embargo, si la percepción de descontrol se alarga en el tiempo todos los mecanismos fisiológicos que se encuentran implicados empiezan a producir un desgaste mayor del que el organismo puede resistir. Es la fase de agotamiento responsable de la sintomatología física y emocional. Lo que algunos autores denominan distrés. Síntomas:

Reacciones Emocionales
Como irritabilidad, ansiedad, fluctuaciones del ánimo, confusión, problemas de sueño, depresión, hipocondría, alienación, agotamiento, problemas en las relaciones familiares.
Reacciones Cognitivas
Como dificultad para concentrarse, recordar, aprender nuevas cosas, tomar decisiones, excesiva autocrítica, temor al fracaso, preocupación por el futuro.
Reacciones en la Conducta
Como tartamudez u otras dificultades del habla, llantos, reacciones impulsivas, risa nerviosa, trato brusco a los demás, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas; aumento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas; mayor predisposición a accidentes; aumento o disminución del apetito; conducta destructiva.
Reacciones Fisiológica
Como músculos contraídos, manos frías o sudorosas, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, perturbaciones del sueño, malestar estomacal, gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o palpitaciones, temblores, boca seca, debilitamiento del sistema inmunológico, úlceras pépticas, cardiopatías hipertensión.

¿Cómo afecta a nuestras vidas?

La respuesta de estrés que se mantiene en el tiempo afecta a:

  •  La salud individual: tal como hemos visto la respuesta de estrés organiza al organismo para un sobreesfuerzo puntual, si este sobre-esfuerzo se mantiene el desgaste termina afectando el delicado equilibrio entre los sistemas del cuerpo humano en sus múltiples manifestaciones.
  •  Al desempeño académico porque afecta directamente a la concentración y genera un aumento de la ansiedad lo que repercute en el rendimiento y los resultados que se consiguen. El estrés académico se manifiesta ya a partir de primaria si se presentan dificultades escolares, llegando a sus grados más altos cuando los jóvenes cursan sus estudios universitarios.
  •  En el ámbito profesional, el estrés es uno de los principales problemas para la salud i y la seguridad. En Europa, casi el 25% de los trabajadores se ven afectados por él y los estudios indican que entre un 50 y un 60% de las bajas laborales se relacionan directamente con el estrés (según datos aportados por la agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo).
  •  Las relaciones personales o de pareja: el mal humor, la irritabilidad terminan por afectar cualquier tipo de relación. La persona sometida a un fuerte estrés tiende a refugiarse en si misma, se siente incapaz de verbalizar su malestar y de comunicarse con su entorno. Esto a su vez repercute negativamente en su sufrimiento ya que una fuente de satisfacción de las personas es la armonía de sus relaciones.
  •  El estrés continuo y prolongado en las mujeres embarazadas, tiene consecuencias directas sobre su bebé. Las investigaciones realizadas en los últimos años señalan que un elevado nivel de estrés prenatal puede influir negativamente en el desarrollo cerebral del feto, especialmente en las primeras etapas del embarazo, determinando alteraciones en sus capacidades cognitivas (lenguaje, atención) y emocionales. Hay una relación directa entre los niveles de cortisol (la hormona que desencadena los cambios fisiológicos que genera el estrés) materno y el fetal.
Aprender a reconocer los signos del estrés nos permite tomar decisiones sobre la mejor manera de adaptarnos a la realidad.

¿Qué hacer ante el estrés?

Las estrategias de gestión del estrés actúan a dos niveles, por una parte identificando los estresores  y por otra evaluando de forma lo más realista posible la situación.

Algunas pautas que pueden ayudarte son:

    • Realizar actividades que te permitan relajarse
    • Hacer ejercicio. La actividad física moderada ayuda a la recuperación de nuestro organismo y nuestra mente.
    • Mantener una dieta saludable.
    • Ser asertivo, estableciendo limites, aprende a decir que “no”
    • Organizar y planificar el tiempo para evitar situaciones descontroladas
    • Mantener expectativas realistas
    • Compartir las emociones
    • Anticipar las situaciones estresantes y prepararse para ellas
Técnicas de Gestión del Estrés

Hay situaciones en que el estrés ha agotado todos los recursos personales y la única manera de abordarlo es mediante un tratamiento profesional.

  • En Espai Psikos BCN

    te ofrecemos la posibilidad de recuperar el control sobre tu propia vida mediante nuestros tratamientos que se centran en la recuperación de la energía perdida (neuroestimulación sensorial auditiva Tomatis) y un entrenamiento en técnicas de gestión del estrés basadas en la práctica de la atención plena (Mindfulness) . La práctica de Mindfulness permite identificar las situaciones y los pensamientos asociados que generan las respuestas reactivas y facilitan una mejor evaluación de los hechos, lo que posibilita una respuesta más adaptativa. Nuestros programas de gestión del estrés están basados en el programa MBSR diseñado por el Dr. Kabat Zinn de la Universidad de Massachussets y están impartidos por instructores formados por esMindfulness, AEMIND y la Universidad de Bangor (Reino Unido).

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