Claves para introducir la práctica de la meditación

  1. respirar

La gran profusión de noticias sobre los beneficios de Mindfulness y los hallazgos que muestra la investigación científica han propiciado que un número cada vez mayor de personas intenten introducir la práctica en su día a día.

Sin embargo, introducir la práctica de la meditación no es sencillo. Hoy en día, nuestra atención tiende a estar dispersa entre una gran cantidad de estímulos. Cualquier persona puede hacer la prueba intentando focalizar la atención durante un tiempo en un objeto concreto (p.e. una vela) y verá con qué rapidez un pensamiento, una imagen, un sonido, le va a apartar de su objetivo. Si el propósito era firme, este movimiento de la mente puede provocar una cierta frustración y la persona puede llegar a la conclusión que la meditación no está hecha para ella.

Sin embargo, todas las personas tenemos la capacidad de meditar, no sólo es que nuestro cerebro puede hacerlo, es que le resulta un ejercicio excelente para mantenerse atento a las circunstancias de la vida y así tomar decisiones más conscientes y adaptativas a cada situación.
Para aprender a meditar existen diferentes caminos, los más tradicionales están relacionados con prácticas espirituales que incluyen un marco ético concreto, por ejemplo las enseñanzas budistas. Otra forma es a través de programas seculares que se han creado fusionando las practicas meditativas tradicionales con los conocimientos de las modernas neurociencias,los más conocidos en la actualidad son los programas basados en la práctica de Mindfulness.

Los programas de Mindfulness son una buen inicio para aquellas personas que deseen introducir la práctica de la meditación en sus vidas y con ella sus numerosos beneficios tanto en la salud como en el bienestar personal.

Sea cual sea el recorrido que una persona desee realizar, si está planeando introducir la meditación de forma estable en la vida pueden ser útiles algunos de estos trucos:

1. Inicialmente con 10 minutos basta
Para introducir la práctica es importante disponer de un periodo de tiempo diario. No es tanto la cantidad de tiempo sino la asiduidad lo que hace de la práctica un hábito. Hoy en día disponemos de múltiples recursos para cuantificar el tiempo: la alarma del móvil, apps dedicadas a la práctica que pueden programarse, etc. No hay que olvidar que el tiempo previsto se ha de cumplir, si son 10 minutos, la práctica termina cuando se han agotado. Así empieza el entrenamiento de nuestra atención.

2. Utiliza un lugar tranquilo
Organiza un espacio en el que puedas sentirte tranquilo y seguro, sin distracciones (puedes apagar el móvil o dejarlo en modo silencio). En cualquier caso, no se trata de que te encuentres aislado. El silencio es relativo, siempre puede aparecer un sonido en nuestro entorno, el objetivo es que el sonido no nos arrastre a reaccionar. Si aparece algún estímulo sonoro, dejaremos que se extinga y mantendremos la atención en la práctica.

3. Busca una postura que sea cómoda
La postura es indispensable si el objetivo es mantener la práctica. Mira de que forma puedes colocar tu cuerpo para que no te distraiga durante el tiempo de la meditación. Puedes utilizar una silla, un cojín o una banqueta. Una vez has hecho la elección mira que la espalda quede erguida, sin tensiones y el cuerpo relajado, pero no tanto que te invite a dormir.

4. Focaliza tu atención en un objeto
La instrucción fundamental en la meditación es observar un objeto y mantener la atención en el hasta finalizar la práctica: la respiración, las sensaciones corporales son algunos de los principales objetos de meditación.

5. Darte cuenta cuando la atención se distrae
Meditar no es tener la mente en blanco ni estar exento de pensamientos. Meditar es darse cuenta del movimiento de la mente mientras mantienes tu atención en un objeto determinado. Cuando tu mente se distrae hacia el pasado o hacia el futuro, simplemente dejas ir el pensamiento y vuelves a observar tu objeto de meditación.

6. Aceptar lo que hay
Inicialmente la práctica de la meditación puede resultar frustrante: los pensamientos van y vienen sin parar; puedes sentir que es aburrido, o que estás perdiendo el tiempo, o que no estás hecho para la meditación. Estas experiencias son comunes en los inicios. Superada esta etapa, la calma empieza a introducirse y la práctica se estabiliza.

7.Mantén tu intención de realizar la práctica
La intención con la que realizas la práctica es fundamental. Para introducir una rutina en la vida tienes que encontrar la forma de motivarte previamente. En esos momentos de duda que aparecen cuando la práctica se inquieta, recuerda tu propósito y con amabilidad vuelve a colocar tu atención en el objeto de la meditación.

Con el tiempo descubrirás que la práctica se ha ido introduciendo de forma natural en tu vida, poco a poco podrás ir incrementando el tiempo que dedicas a la meditación y descubriendo los beneficios que aporta para tu vida.

Otros artículos relacionados
Hipertensión arterial y estrés
La meditación ralentiza el envejecimiento cerebral